Por un país mejor: Desde hace días, meses… yo, Martin , un ciudadano mas, Licenciado en Adm. De Empresas, de 30 años, empresario, trabajador y emprendedor, siento ganas de expresar algunas líneas. Que significa Argentina para mí? Es muy simple la respuesta: Mi hogar. Basta con imaginarme en otro lugar del mundo, viviendo un día a día, y el pensar en dejar mis calles, mi gente, el asado, el mate, el café servido por un mozo, el futbol, y las maravillas que uno puede ver en cada uno de los rincones de este país…basta solo con pensar en todo eso…para extrañarlo. Aprendí en estos 30 años, que en la vida todo se trata de seguir adelante, sin mirar atrás, más que para el recuerdo, sin olvidar el pasado, pero sin atarse a él, viviendo con metas, sueños, y una sana ambición de progreso, que nos permita realizar este viaje que significa vivir, de la mejor manera posible. Solo se trata de eso…un viaje…y deberíamos poder disfrutarlo. Todos tenemos derecho a eso. Alguna vez mi padre dijo “Nacer es una circunstancia, mi verdadero país es aquel que me permite realizar mis sueños”. El, un argentino más (por elección propia), nació en Italia en plena 2da guerra mundial, luego de perder a su padre a la edad de 6 años, vino a nuestro país, con la promesa y esperanza de un futuro mejor, para él y los suyos…y cambio su nacionalidad, orgulloso de ser un nuevo Argentino. Hoy veo, como 60 años después, mi mejor amigo, a quien llevo 7 años extrañando en mi día a día, está en Alemania, tratando de hacer realidad sus sueños, de progresar, de garantizarse un futuro para él y su familia, porque al igual que para mi padre, el país donde el nació, no le ofrece prosperidad a cambio de su su esfuerzo. Espero, que para él, nacer no haya sido una circunstancia, y pueda cumplir sus metas junto a los suyos…aquí, en su hogar…su Argentina. Pero volviendo a mi padre, ese mismo hombre, que sin saber hablar español, fue cantante, cajero de banco, hasta llegar a ser un exitoso empresario en el mundo de los seguros, marido y padre de 2 hijos, creyó que sus sueños se estaban haciendo realidad, y trabajo sin descanso, sin jamás una queja. El 4 de julio de 1985…el famoso “plan primavera”...hizo que mi padre, de 43 años, entrara en una profunda decepción y tristeza por ver como el trabajo de su vida, se había reducido a la nada, y de la noche a la mañana, engañado por su país…ese que eligió el libremente…dejo a su mujer y sus 2 hijos…y por sobretodas las cosas, sus sueños…huérfanos…a causa de un infarto. Yo tenía solo 7 años, y jamás podre olvidar lo traicionado que él se sintió. Este país…lo defraudo. El… todo lo contrario, dio a cambio su trabajo, su dedicación, su lucha diaria, sus metas, y su vida…por él. Muchos nombres…”plan primavera”, “ la tablita”, “el plan bonex”, “el corralito”…y podría seguir…muchos, se llevaron personas como él, y en cada familia seguramente habrá un ejemplo. Soy, al igual que mi padre, un idealista nato, tengo ideales muy altos, y no tengo la mas mínima intención de hacerlos descender, dado que para mí, la justicia, la equidad, la palabra, y el honor, son los mejores sentimientos que junto con el amor, alguien podría experimentar. Creo que Argentina, y todos nosotros, deberíamos aprender de una palabra muy simple: Humildad. Estoy convencido que después de las derrotas y las cruces, los hombres se vuelven más sabios y humildes, pero al parecer…una vez más, no hemos aprendido de esa lección. Soy participe de la idea de que aquel que pueda tener paciencia, podrá tener lo que desea. Por esto, elijo vivir mi vida, cargado de metas y objetivos, pero no me desespero por alcanzarlos ya, porque sé que llegaran con el tiempo. Pero esto solo es posible, si uno tiene un plan, una visión, y una clara determinación de que desea alcanzarla, pero no a cualquier precio. Creo que como pueblo, muchos… por suerte no todos, no tienen en claro que en el único lugar que la palabra éxito está delante del trabajo es en el diccionario. En un país en donde el éxito se mide por lo que tienes o por lo superfluo…es muy difícil hacer entender a alguien que si compra lo superfluo, pronto tendrá que vender lo necesario. Una vez más, Argentina está dando muestras de esto. El 46% de este país, cometió el mismo error que en el año 95…cuando voto con el bolsillo, y no fiel a sus valores, los cuales, confió en que solo estén escondidos, y aun existan en el interior de cada uno de los argentinos que trabajan y desean un país mejor. Hoy nuestro país se encuentra preso de una discusión entre 2 frentes, que es absurda, y no por poco valida, sino porque es innecesaria de esta forma, dado hay una premisa que es clave para cualquier país: “Nunca una nación se ha arruinado comerciando”. Benjamin Franklin dijo esto, y nuestra Presidenta, a quien respeto, pero con quien no comparto ninguno de sus pensamientos, y deja mucho que desear cuando se la compara con personajes como tal, debería aprender, que la mejor manera de ganar una discusión, es evitándola. Por eso, quisiera de aquí en más, dirigirme a ella y decirle, que es un principio indiscutible, que para poder mandar bien, primero hay que saber obedecer. Ud. Sra. Presidenta, está en su cargo, por voluntad de ese 46% que la voto (en el cual no me incluyo), y debería entender que antes de mandar…debe obedecer la voluntad del pueblo. El pueblo, ese que sale a la calle con sus cacerolas y bocinas pacíficamente, le está dando un mensaje y es claro: “Humildad…y dialogo”. Ud. debe obedecer, y puede poner mil excusas, pero es tan simple como eso, debe obedecer…es su gente. No quiero un país mediocre, y lamentablemente, este país, que alguna vez fue rico y poderoso, no solo en lo económico, se está nivelando hacia abajo, eligiendo día a día lo peor, olvidando la importancia de la educación y los valores que están inmersos en la familia, muy lejos de la premisa que tuvieron personajes de nuestra historia, que soñaron con una patria prospera, como San Martin, Belgrano, Alberdi, y otros tantos de su época. Qué paradoja…que el billete de 5$ tenga a Gral. San Martin en su frente, y el billete de 100$ (que supone mayor importancia), al Gral. Roca. Quizás esa sea un clara muestra, de nuestras elecciones a lo largo del tiempo. Hoy, los micrófonos están en boca de un tal Luis D’Elia, y realmente, no puedo comprender que alguien como Ud. Presidenta, que dice ser alguien que busca el progreso de las clases sociales, no comprenda que dando lugar a gente como esta, justamente estamos tomando el camino inverso. No olvidemos que este hombre prendió fuego una comisaria, y tuvo expresiones muy desafortunadas sobre el atentado de la AMIA, y día a día tiene actos que atentan contra la vida del ciudadano común. Es raro, que alguien tan experto en “rememorar el pasado” como Ud. Presidenta, deje pasar por alto semejantes hechos. Nuevamente, veo que equidad y justicia, no son lo mismo para Ud. y para mí. Sepa algo Presidenta, cuando el sol de la cultura desciende, hasta los enanos proyectan sombras. Eso está pasando con Argentina, y Ud., podrá decir con los años, que tuvo dificultades en el camino, palos en la rueda, que no la dejaron gobernar, que golpe de estado, y no sé cuantas pavadas mas hemos escuchado en estos días. Pero mi querida Presidenta…la dificultad, es una excusa que la historia nunca acepta. Los verdaderos líderes, saben de esto. Sepa también, que cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto. Eso es lo que está pasando con su pueblo…al ver que su gobierno, sin avergonzarse, dice que “todo está bien, y nunca estuvo mejor”. Entiendo que Ud. quiere ser una buena presidenta. Para mi Sra., es fácil ser bueno…lo difícil es ser justo. Por eso, su “redistribución de riqueza” dista mucho de lo que debería entenderse por justicia y equidad. Estoy convencido de que la mejor forma de hacer bien a los pobres, no es darles limosna, sino hacer que puedan vivir sin ella. Si una sociedad no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos. Sería bueno que pueda entender, que tarde o temprano, se sabrá la verdad sobre su aptitud o ineptitud en el cargo, y la historia la juzgara. Sepa que se puede engañar a todos poco tiempo, o a algunos todo el tiempo, pero jamás se puede engañar a todos todo el tiempo. Y quisiera citarle para terminar, los 10 mandamientos de un verdadero líder, Abraham Lincoln, 10 mandamientos que rigen mi vida, y quizás pueda sacar provecho de ellos: “Usted no puede crear prosperidad desalentando la iniciativa propia Usted no puede fortalecer al débil, debilitando al fuerte. Usted no puede ayudar al pobre, destruyendo al rico. Usted no puede ayudar a los pequeños, aplastando a los grandes. Usted no puede elevar al asalariado, presionando a quien paga el salario. Usted no puede resolver sus problemas, mientras gasta mas de lo que gana. Usted no puede promover la fraternidad de la humanidad, admitiendo e incitando el odio entre las clases. Usted no puede garantizarse una adecuada seguridad con dinero prestado. Usted no puede formar carácter y valor, quitando la iniciativa al hombre y su independencia. Usted no puede ayudar a los hombres permanentemente, realizando por ellos lo que ellos pueden y deben hacer por si mismos.” Y no olvide algo, el precio de la grandeza…es la responsabilidad. Cordialmente, Martin …un ciudadano común, que no la voto, no confía en Ud., pero que le desea lo mejor, y espera…que con el tiempo, Ud. le muestre que él estaba equivocado. Si eso sucede…seremos un país mejor.
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